Una visión constructivista de la tecnología
La sesión del 25 de agosto nos permitió realizar uno de los primeros acercamientos reflexivos en el curso sobre la relación entre tecnología y sociedad. A la luz de una lectura sobre los modelos de análisis de la innovación tecnológica, realizamos una actividad de aplicación del modelo SCOT, un modelo constructivista que ha cobrado fuerza en los últimos años por la novedad y efectividad que lo caracteriza. Dicha actividad consistió en analizar el caso del transporte público en Cali, y en determinar, con base en el modelo SCOT, los grupos sociales relevantes, la flexibilidad interpretativa, y la clausura y estabilización. Todo esto para observar cómo es la relación entre tecnología y sociedad y para comprender por qué la visión determinista tradicional de la tecnología tiende a ser reduccionista y poco crítica.
Vale la pena mencionar los aprendizajes de dicha sesión antes de tocar en profundidad lo mencionado anteriormente. Antes de abordar esta lectura, tenía unas concepciones sobre la tecnología mas o menos ligadas al determinismo tecnológico. Tenía una idea vaga sobre la manera en la que la tecnología influía en la sociedad, pero dicha idea era, efectivamente, unidireccional, así como lo plantea la visión tradicional. Es decir, pensaba que las innovaciones en éste campo eran las que producían los cambios sociales, en otras palabras, que fue la máquina a vapor lo que permitió la industrialización, que fue el computador (o el microchip) lo que dio pie a nuestra era tecnológica. Pero, a la luz de la lectura, y especialmente gracias a los ejemplos que ahí se plantean, comprendí que la relación tecnología-sociedad es bidireccional, y de que las personas también están constantemente realizando acciones que transforman la tecnología.
Ahora bien, pensemos cuál es la importancia de esa última visión constructivista frente a la tradicional. el punto clave está en reconocer que esta perspectiva es crítica, a diferencia de la determinista. Esto es importante porque permite reconocer el papel de las personas en la innovación tecnológica, pues ello nos da algo de protagonismo si pensamos que nosotros no estamos sujetos a la tecnología, sino que podemos darle rumbo, modificarla y guiar su evolución.
Este "poder" que nos confiere la visión constructivista, junto con el modelo SCOT, es harto útil para reflexionar sobre las problemáticas de la educación actual, y especialmente, para pensar las dificultades que se han generado en torno al papel de la tecnología como distractor, asunto que genera tanta polémica actualmente. A mi modo de ver, ese punto de vista apocalíptico y fatalista que algunos sostienen, argumentando que la tecnología (y especialmente los dispositivos electrónicos como las tabletas y los teléfonos celulares inteligentes) es un obstáculo para la educación de las nuevas generaciones, es bastante determinista. Esto debido a que reduce y limita el impacto de dichos dispositivos sólo a lo negativo, que algunas veces cobra más protagonismo. Pero vale la pena preguntarse si los profesionales de la educación que tienen esta visión no están, más bien, escapando de un problema que no quieren enfrentar o que, por falta de conocimiento, no han sabido transformar para beneficio de la educación, y no para lo opuesto. Ya se ha hecho evidente, por ejemplo, a través de las lecturas de Coll y Bates abordadas en el curso, que la tecnología tiene una capacidad potencial para la transformación de los procesos formativos, y que su utilización eficaz puede beneficiar estos de una manera provechosa. Así que parece más acertado que pensáramos en cómo podemos aprovechar esa fuerte compenetración de las nuevas generaciones con la tecnología para lograr nutrir los procesos formativos, en vez de lamentarnos por las inevitables acciones de censura que tenemos que realizar para impedir que surjan distracciones.
Para terminar con esta entrada, mencionaré una experiencia del semestre pasado que me permite aterrizar lo planteado aquí. En las observaciones de clase que hicimos en el curso pasado de Entornos, observamos una sesión de literatura en el colegio Colombo Británico de grado décimo. En dicha clase fuimos testigos de cómo una didáctica, no tan bien pensada, se echaba a perder debido al mal uso que los estudiantes le daban a sus portátiles. Cuando éstos dispositivos pretendían servir para la lectura individual de un cuento, en realidad estaban siendo usados para distraerse. En la propuesta que debimos diseñar para responder a aquella problemática, sugerimos "suprimir el uso de los computadores" por su carácter distractor. Actualmente, cuando puedo pensar de manera más crítica sobre ello a la luz de los temas vistos en este curso, aquélla solución parece simplista y desatinada.
Para hacer más visible una vía de solución que pudimos haber planteado ante este problema que observamos en el colegio, mencionaré tres citas de autores que han aportado algunas ideas importantes sobre la relación tecnología-enseñanza de la literatura.
- José Romera: "En principio, podemos decir que internet proporciona a la literatura grandes ventajas. En primer lugar, toda creación literaria en la red tiene posibilidad de ser accesible desde casi todos los rincones del mundo, de tener más receptores que en el soporte libro, ya que su radio de acción puede llegar a muchísima gente del planeta".
- Adnrew Fitzgerald en una charla de TED, llamada "Adventures in Twitter fiction" narra una experiencia narrativa que él construyó en twitter, que se desarrolló hasta puntos inverosímiles, y en la cual participaron miles de personas. Ésta experiencia permite observar cómo una plataforma básica como Twitter permite desarrollar proyectos narrativos, que pueden ser aprovechados para la enseñanza de la literatura
- Mª Amor Pérez Rodríguez: "Habría que empezar a plantear una nueva didáctica para esta materia [literatura] para no convertirla en un saber muerto e inmóvil, algo absolutamente contrario a su esencia, ya que el lenguaje no es un sistema semiótico abstracto, inmanente y ajeno a las intenciones de los usuarios, y por tanto es fundamental atender a los nuevos modos de construir el significado".
Éstas ideas son bastante dicientes, y permiten, ahora sí, tener la certeza de que, no sólo en la literatura, sino en todas las áreas del conocimiento, debe haber un espacio considerable para la tecnología.
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